Pensá en tus actividades cotidianas y tratá de encontrar alguna de ellas que no incluya un acto de consumo...
¿Verdad que hay muy pocas?
Prácticamente todas nuestras acciones diarias están cruzadas por el consumo de productos, bienes o servicios y normalmente las realizamos de manera inconsciente, cuando no compulsiva. Del consumo al consumismo hay una delgada línea muy fácil de cruzar empujados por la publicidad, las lógicas de producción y de mercado y por la seducción del tener. Y mientras tanto, ignoramos o desoímos el impacto que nuestras elecciones de consumo tienen sobre el ambiente, sobre los sistemas económicos, sobre la salud, sobre la estructura social en su conjunto.